FUNDAMENTACIÓN

Como se sabe, los estudios en comunicación conforman una disciplina joven que, pese a sus precariedades epistemológicas, ha sido nutrida y variada en los últimos años. Descifrar la relación campo/investigador para comprehender los principales problemas conceptuales y metodológicos que conlleva el estudio de la comunicación nos conduce a un punto particularmente estimulante: la frontera. En un escenario de creciente vinculación transdisciplinar, la comunicación asoma como un espacio de integración y tensiones en el que las fronteras son difusas. Muchas veces hemos sido testigos de cómo la comunicación queda relegada a un rol accesorio frente a otros campos con mayor tradición y presencia académica. Al parecer, son las propias narrativas acerca del hacer y del poder investigar, las que han permitido hablar de un campo de la comunicación en Chile.

Desde los estudios de la comunicación, plantearse una definición respecto a este concepto implica hacerlo a partir de sus valores dinámicos y sus transformaciones como el eje central de una estrategia investigativa. Actualmente en boga, la noción de frontera abre los caminos para aclarar la relación existente entre el investigador y el objeto que estudia, pero también su relación con otros saberes y campos. En ese sentido, parece prioritario responder algunas interrogantes: ¿Cuál es el relato que tienen los estudios de comunicación en Chile? ¿Tienen los estudios de la comunicación su propio espacio o marco conceptual? ¿Cuál es el aporte que el enfoque integrador -donde confluyen la antropología cultural, la sociología o la psicología social o la ciencia política- puede hacer para incentivar la descentralización investigativa de nuestra disciplina? ¿Cómo a través de la comunicación pensamos esta tensión en sus distintas dimensiones, ya sean económicas, políticas y culturales?

Al mismo tiempo, es posible abordar la frontera como una dimensión vinculante a la comunicación: el territorio, la identidad y las historias que la configuran, así como el impacto que tiene como construcción material, dispositivo simbólico, realidad antropológica, elemento mediático y recurso tecnológico. Esta imagen simbólica se problematiza cuando aparece el fenómeno identitario. Se trata de un diálogo que busca hacer presente el interés ciudadano en los lugares de toma de decisión pública. En la mayoría de los casos la comunicación es tratada como un instrumento que beneficia a uno u otro grupo en conflicto. En su acepción clásica, la representación dominante excluye la posibilidad de articular las demandas de diversos grupos culturales que integran a las comunidades contemporáneas que se alejan del paradigma. En ese sentido, la representación de un pueblo o un territorio se sustenta en la configuración de las narrativas identitarias, especialmente si tienen rasgos fácilmente reconocibles. Así, las preguntas que surgen son de este tipo: ¿Cuáles son los métodos más apropiados para estudiar la identidad y el territorio desde la narratividad? ¿Qué posibilidades tiene el estudio de las narrativas asociadas a las comunicaciones de vincularse con campos como el cine, la literatura o las plataformas transmedia? ¿Cuál es y cuál debiera ser el aporte de la comunicación en un contexto donde la representación de una comunidad se sostiene desde el exagerado valor dado a los medios de comunicación masivos? ¿Qué tipo de cambios se requieren para que el estudio de la innovación oriente una mejor comprensión de las realidades identitarias locales? 

En la V versión del congreso INCOM-Chile, invitamos a reflexionar sobre los métodos, formas y problemáticas de la comunicación como un doble espacio: primero, desde los límites de lo que puede o no investigar en su relación con otros campos del saber; segundo, a partir de cronotopos que tejemos dentro y fuera de las redes políticas y culturales que entrecruzan simultáneamente lo local y lo global. En definitiva, la noción de frontera es útil para describir los rasgos de la comunicación como episteme y como campo aplicado al ámbito territorial-identitario.

Actualmente la Región de Coquimbo se presenta como escenario idóneo para esta conversación, pues en su territorio se están desarrollando formas de expresión cuyas fuerzas en pugna remiten a fenómenos como la etnificación, los hallazgos arqueológicos que están reescribiendo la historia del territorio, las reacciones al extractivismo minero, a la industria agrícola y a los megaproyectos viales que están cambiando el carácter de las zonas afectadas, todas tensiones desde donde emergen nuevas narrativas que alimentan la construcción de una identidad local contemporánea. Es en este punto donde surge la necesidad de comprender la comunicación como mecanismo protagónico en la reproducción y/o subversión de determinadas formas de representación: pueblos originarios, minorías sexuales, inmigrantes, jóvenes, etc. Por ejemplo, en sociedades como la chilena, los fenómenos de “emergencia indígena” se dan en complejos procesos de interacción discursiva, donde los relatos colectivos se dibujan en respuesta a los vaivenes de la globalización corporativa y a lineamientos de las políticas públicas más o menos progresistas.


La Recova
Mercado Municipal de La Serena
La Serena Casco Historico
El Casco Histórico o Casco Fundacional de la ciudad fue declarado Zona Típica
Playas Avenida del Mar
Uno de los paseos más concurridos de La Serena